Mi cielo, mi amor:
Hoy que cumples un año más quiero detener el tiempo un momento para recordarte —y recordarme— lo profundamente afortunado que soy de tenerte en mi vida. De todas las personas, en todos los lugares y en todos los momentos posibles, el destino quiso que nuestros caminos se cruzaran, y no hay regalo más grande que ese.
Llegaste para volver bonito todo lo cotidiano. Una plática cualquiera, un mensaje a media tarde, un día gris y normal… contigo nada se siente normal: todo se siente más cálido, más ligero, más mío. Tienes el don de convertir lo simple en algo memorable, y yo me quedo sin palabras viendo cómo lo haces sin siquiera proponértelo.
Gracias por tu paciencia infinita, por tu cariño que nunca falla y por esa forma tan tuya de cuidarme, de notar los pequeños detalles, de estar incluso cuando no te pido que estés. Admiro tu corazón noble, tu fuerza y la luz que dejas en todo lo que tocas y en toda la gente que te rodea. Eres, sin exagerar, lo más bonito que me ha pasado.
Quiero seguir aquí, festejando muchísimos cumpleaños más a tu lado: cumpliendo planes, inventando aventuras, riéndonos de tonterías y sumando recuerdos hasta que se nos acaben los días. Quiero ser tu casa, tu calma y tu cómplice en cada etapa que venga.
Hoy, sin embargo, todo es para ti. Es tu día, tu momento, tu celebración: disfrútalo sin culpa, déjate consentir y créeme cuando te digo que te lo mereces todo, absolutamente todo.
Feliz cumpleaños, mi vida. Te amo hoy, te amaré mañana y te amaré siempre. 💗
— Con todo mi amor 🤍